La Leyenda de la Loma Huaynacurí
Tradición oral pillareña transmitida de generación en generación.
La Leyenda de la Loma Huaynacurí
El oro rodante de Rumiñahui
Muchos indígenas del lugar cuentan que, donde una vez vivió Rumiñahui —entre la loma de Huaynacurí y San Jacinto—, en las noches de luna llena y a media noche, se pueden observar rodar unos "zambos" de abajo hacia arriba, es decir, corriendo en sentido contrario al natural. Son de un color amarillo brillante y despliegan destellos como el oro.
Los hombres que viven cerca del lugar aseguran que se trata del oro escondido de Rumiñahui, que desea ser encontrado por otro indígena. Al mismo tiempo, los mayores del sector cuentan que allí existió un gran molino de piedra, cuya rueda era movida por las aguas que bajaban del monte, y que la gente del lugar usaba para moler sus granos.
Se relata que, en un terremoto que sacudió la provincia, el molino se hundió entre el lodo junto con quienes en ese momento molían trigo, y que sus lágrimas se convirtieron en las piedras redondas que, según la leyenda, hasta hoy ruedan cuesta arriba en el lugar donde murieron.